Principios

Devolvamos el poder a los ciudadanos
El turnismo entre las derechas e izquierdas han ido usurpando el poder político de los ciudadanos dolmátovos, sin siquiera rubricar el hurto en leyes ni referendos. La sociedad dolmátova es la depositaria única de la soberanía nacional. Por ello, debe fomentarse una relación directa entre el ciudadano y el poder, reduciendo la presencia de intermediarios, y recurriendo con frecuencia a la decisión directa de la sociedad dolmátova, sobre todo en cuestiones de relevancia nacional.

Por una Política humanizada
La vida política debe aspirar a un bien común, a mejorar la vida humana, la de todos, a partir del respeto a la igualdad de derechos y libertades de los ciudadanos, con el fin de alcanzar una fraternidad cívica. Sólo a través de unas firmes garantías sociales (educación, sanidad, protección social) puede el ciudadano desarrollarse en total plenitud y alcanzar su mayor meta, que no es otra que servir con la mayor eficacia a esa comunidad fraterna.

En esta Economía cabemos todos
Superada y enterrada la lucha entre teorías económicas radicalmente opuestas e irreconciliables, la única vía que ha demostrado ser eficaz es la que basa la economía en la participación de los ciudadanos en los beneficios, en las decisiones, en la propiedad de la empresa, sin menoscabo de las virtudes con que las iniciativas y libertades individuales, que sirven al ideal de la justicia, han contribuido a las sociedades modernas. Capital y trabajo son un todo que debe reconciliarse en la unidad fraterna que es Dolmatovia, todos cabemos bajo el mismo techo.

Impulsemos el Renacer Dolmatovista
El neutralismo mal entendido y el republicanismo vacío han sumido a Dolmatovia en la más absoluta irrelevancia, antesala de la decadencia. Sin embargo, Dolmatovia es protagonista de grandes proezas en el pasado, gestas que la situaron entre las naciones más importantes del mundo. Ha de retomarse, sin reparo y con modestia, el orgullo nacional como símbolo de la unión fraterna de todos los ciudadanos, habrá de recuperarse el pasado glorioso de los dolmátovos en torno a figuras de valía histórica, en un programa de recuperación de ese pasado para analizar el presente e impulsar el país al futuro.

Monarquía
Dolmatovia no puede permitirse el lujo de lanzar una moneda al aire cada vez que elige a su Jefe de Estado. La estabilidad política es la base del progreso social, económico, cultural y científico. Por eso, Dolmatovia debe invertir en un árbitro democratizante, que sepa dar equilibrio a la actividad política, desde la centralidad y el respeto a la heterogeneidad social. La Historia, que ha de ser recuperada, propone la figura de un Rey democrático, garante del Consenso Dolmátovo, en el que todas las clases sociales, empresarios, culturas, regiones y personas se unirán en la figura del monarca como representante de los heterógeneos valores nacionales.

Instrumento de los dolmátovos
La Liga Monárquica debe servir de cauce de formación y participación política activa de los ciudadanos dolmátovos, actuando permanentemente en la opinión pública, pero respetando y fomentando el protagonismo de la ciudadanía dolmátova en la construcción de su futuro. Por ello, debemos acceder al poder político como medio para hacer realidad el proyecto monárquico.