domingo, 23 de diciembre de 2001

Vivimos tiempos de grandeza


Vivimos tiempos inciertos (pausa). Una Dolmatovia que a lo largo de la primera parte siglo XX practicó el multipartidismo, símbolo de la democracia interna, de repente fue reemplazado por el bipartidismo más extremo existente en el mundo, de repente como un huracán los partidos políticos, dos para ser exactos, se pusieron encima de la gloriosa nación dolmatova y erguiéndose como Jesús caminando por el Mar Muerto se creyeron profetas, líderes todopoderosos, olvidando de paso el pasado glorioso de la nación dolmatova.

Vivimos tiempos inciertos (pausa). Alexander Titov, quizá el fracaso más estrepitoso de ese bipartidismo dio paso a una supuesta tecnocratización, pero fue solo económica, pues el espíritu de la nación dolmatova traicionado, herida en su orgullo, y esclavizada ante ideas importadas no puede aún levantar alas. El hecho de que Baguirov haya sido un independiente no demuestra sino el fracaso en todo orden de cosas de los partidos políticos, Natsionalis o Rabotniki, de una u otra forma los actuales partidos políticos, salvo la Liga Monárquica, son herederos de aquel corrupto orden de cosas.

Resulta curioso que una vez caído el muro de Diefen, surjan los comunistas en Dolmatovia siempre al amparo de los Rabotniki, qué decir del PSPD heredero directo, más aun los liberales y los mal llamados nacionales-republicanos de los Natsionalis. En ese aspecto solamente la Liga Monárquica puede comprenderse como el prisma por el cual pueden pasar sin distinción racial, étnica o religiosa todos los colores de la nación dolmatova, puesto que en nuestro país su historia y su tradición siempre han dado a la monarquía un papel de árbitro en los asuntos políticos.

Vivimos tiempos inciertos (pausa). La nación dolmatova, heterogena, pluricultural, llena de incertidumbres ya no desea confiar en los mismos de siempre, en los mismos de hoy que han cambiado el ropaje. Dolmatovia, debe volver a sus raíces en el Dolmatovismo, Dolmatovia en el pasado hizo grandes cosas, fuimos una potencia mundial, uno de los vencedores de la gran Guerra, Los pactos de Tsvet del cual todos los que hoy se hacen llamar “nuevos partidos políticos” son herederos no hicieron si no fueuna traición a la soberanía democrática y popular: no hubo plebiscito entre monarquía y república, tampoco hubo plebiscito para relegar a Dolmatovia a la neutralidad y con ello que dejará su grandeza.

Vivimos tiempos inciertos (pausa). Nuestros políticos han inaugurado el TOCOLM, todos contra la liga monárquica, señalando burradas del tipo que nosotros creemos que el rey deviene de Dios, ¿hubiera renunciado mi padre al trono dolmatovo, un profundo creyente, si hubiera creido en aquello? Claramente no, la religión es parte de la cultura dolmatova, pero en la liga monárquica no creemos que la religión sea hoy por hoy un asunto importante en la comunidad nacional: el buen entendimiento entre las religiones ha sido al día de hoy una tónica ejemplar en nuestra nación. Si se dan cuenta estos políticos de esa manera pretenden afrontar sus problemas: atacando a quienes somos monárquicos, como si por serlo fueramos criminales.

Vivimos tiempos inciertos (pausa). Pues mientras nuestros políticos profesionales arremeten contra nosotros, La Liga Monárquica confía plenamente en que los dolmatovos y este país que ha hecho grandes hazañas en el ayer, puede hacerlas ad portas del siglo XXI, las cosas hay que hacerlas bien, en salud: educación, política internacional, forma de gobierno, hoy por hoy, la nación necesita liderazgos para esa misión, un liderazgo serio, comprometido con los orígenes mismos de la nación, que interprete a cabalidad los interés de grupos y facciones, pero que tampoco sea parte de ese juego.

Vivimos tiempos de locura (pausa). Cada dos por tres se nos pone epítetos, bromas, coronas, y miles de otras cosas en nuestra cabeza, como si nosotros no tuviéramos el respaldo de un tercio de la población. Queremos el dialogo, se nos rechaza, queremos la revitalización de la nación dolmatova: no recibimos más que insultos y pataletas.

Vivimos tiempos de grandeza (pausa, alborozo). Porque estos tiempos inciertos de futilidades también pueden demostrarnos que al borde del abismo político tenemos en la Liga Monárquica un capitán para guiar el barco, un equipo de marineros para que el buque no escore, pero también tenemos una nación dolmatova que amparada en el espíritu de San Gregory, Boris, Anna y mi padre, así como en la confianza que inspiran nuestras ideas, que con nuestros fundamentos, Dolmatovia podrá recuperarse del más corrupto del bipartidismo, de lo más nefasto de su herencia y sus herederos, para evitar una futura tiranía, Dolmatovia despertará orgullosa, henchida de su pasado y combatirá por su futuro.

Vivimos tiempos de incertidumbre, pero en ello Dolmatovos tenemos una luz, que os puede dar calor y energía: la Liga Monárquica. Muchas gracias.

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